Huellas Imborrables
Alejandra Castaño
Que emoción sentí al desarrollar este punto y poder retroceder a esos momentos tan irrepetibles, cuando la lectura y la escritura llego a mi vida, para mi fortuna fue en una escuela rural en el campo rodeado de naturaleza, animales y buenos amigos, aún recuerdo la voz de mi maestra Idali, una voz dulce, un tono suave, pero cuando la hacíamos enojar era un grito ensordecedor.
En ese instante tenía cuatro años de edad, aun no sabía leer pero mi profesora era nuestros ojos, ella leía por nosotros todas las tardes antes de ir a casa salíamos al patio sentados en el pasto nos leí algo, yo le preguntaba profesora a los cuantos años vamos aprender a leer para poder ayudarle, ella contestaba con su dulce voz no tengan afán todos los días ustedes están leyendo… ya saben leer.
Que confusión esa respuesta luego entendí que si el cielo estaba oscuro es porque iba a llover, ella me enseño que podíamos leer el mundo que nos rodeaba, sin embargo queríamos saber que decían esas letras que aparecían en el libro que ella nos prestaba para ver sus dibujos. Como agradecimiento dibujaba la historia que ella nos había leído para que se diera cuenta que si había entendido su lectura.
Recuerdo las combinaciones cuando inicie a juntar las vocales y consonante, mi mamá me conto que en cada salida veía un letrero quería saber que decía.
Sin embargo esa emoción no duro mucho las otras profesora con la que continúe mis otros años, no eran tan emocionantes no volví a escuchar historias fascinantes solo repetíamos conocimientos aprendí de memoria muchas cosas, y me aleje de la lectura por completo.
Sin embargo hace poco tiempo inicie de nuevo la lectura por voluntad propia, y puedo decir que eso me lleva a mundos desconocidos, viajo, conozco mucha gente, culturas, esto no me hace una mejor persona pero si me hace comprender que soy afortunada del poder regalarme ese tiempo de lectura y que es solo mío.
Me recuerdas mucho a Freire, la lectura del mundo precede a la lectura de la palabra... leer el mundo pero dejarlo de leer cuando leemos la palabra, más bien la palabra nos amplia esa lectura del mundo... me gusta mucho también esa proximidad a ti mism, no obstante me preguntaria , cómo te ha afectado esto?, qué Alejandra nueva salió de esto, estas son las preguntas que tendriamos que ahcernos apra hacer un texto de experiencias.
ResponderEliminarAlejandra que bueno es poder saber que tuviste a esa persona especial que cautivo tu gusto por la literatura, yo también la tuve y su nombre es Nidia Gallego, aun la llevo presente cada vez que me dispongo a leer y libro o realizar un ensayo o trabajo que tenga algo que ver con lo que ella me enseño... pero no te miento que es triste leer que en una época de tu vida hubo personas (maestros) que no te inspiraron y llenaron como tu profesora Idali en el fascinante mundo de la lectura y la escritura; sin embargo es bueno saber que haz vuelto a esos "principios" por tu cuenta, ojalá y no te desanimes.
ResponderEliminarGracias por compartir con nosotros!!!
Alejandra!!! al leer tu experiencia pensé en mi vida... mi vida que es mi hijo, precisamente estoy con él en el proceso de que reconozca letras, pero no quiero forzarlo, quiero que la inquietud lo haga interesarse por la lectura, quiero que al igual que tú, se sienta fascinado por las ilustraciones que en los libros encuentra, y aprovecho para darte una voz de ánimo, no dejes de apasionarte por la lectura, no importa si son poemas, no importa si son cuentos, novelas, fantasías, noticias... no importa... la lectura nos fortalece la capacidad de aceptarnos y de entender al otro con sus diferencias. Muchas gracias por compartir tu experiencia!!!
ResponderEliminar