lunes, 15 de febrero de 2016
Huellas formación lectora Ale Castaño
viernes, 12 de febrero de 2016
HÁBITOS QUE DEFINIERON MI LECTURA Y ESCRITURA
HÁBITOS QUE DEFINIERON MI LECTURA Y ESCRITURA
Antes de empezar mi intervención en el blog acerca de escribir una “carta de cuaderno” quiero manifestarles la alegría que me dio al saber que mi punto para esta participación seria precisamente esta… realizar una carta de cuaderno como lo implementó este ingenioso maestro Kanamori en sus clases, pues nunca había tenido la oportunidad de relatar estos sentimientos a alguien más.
Viajando por medio de recuerdos me devuelvo a mis vivencias en el colegio, estoy hablando de hace aproximadamente 20 años, en los salones de un colegio inmenso, salones con las vocales pegadas en el tablero y el abecedario en todas sus paredes, murales pintados por nosotros mismos…infantes de 4 y 5 años de edad… ruidos, canciones, películas, cuadernos y una PARTICULAR MAESTRA, maestra que de verdad, llena de un carisma y generosidad impresionante, que tan solo en su rostro se veía, me enseñó mis primeros trazos. A lo largo de mi formación académica, tuve la fortuna de encontrarme con solo mujeres, profesoras de español y literatura, mujeres serias pero a su vez entregadas en el interés de enseñar a amar el arte de leer y sobre todo el de escribir a nosotros sus alumnos, a mí.
Parecido al video, en mi colegio llevábamos un diario que solo la profesora leía, me acuerdo que lo decoraba como yo quería, con los colores de esfero que más me gustaban, podía escribir de mis amores imposibles, de mis peleas familiares, de mis miedos y nunca recibí una objeción de aquellos sentimientos que dejaba plasmados en ese cuaderno por parte de mi profesora, por el contrario, encontré en ella una amiga más, indirectamente y a través de un diario que solo ella y yo leíamos… Luego en la secundaria se destinaban las dos primeras horas de clase para la lectura de lo que fuera, leí entonces novelas cortas, el manual de convivencia del colegio y hasta la constitución política de 1991, cuando no tenía nada más que leer. Con todos estos hábitos adquiridos durante mi formación académica me deje encantar de la lectura y escritura tanto así, que los sábados y domingos me levantaba muy temprano a leer cualquier libro que estuviera en mi casa, tanto así que aun en mis momentos más tristes escribo para luego leerme a mí misma.
En fin, por todas aquellas vivencias considero que fui afortunada y por lo tanto quiero transmitir ese salpicón de sentimientos con el que me encuentro cada vez que escribo lo que quiero y dejo mi imaginación volar y cada vez que leo novelas y supongo una y mil veces más, ser yo la única protagonista, a los que vienes en generaciones detrás de mí.
Sandra Milena Ávila R.