martes, 16 de febrero de 2016

Larrosa  siempre hace referencia a la importancia que tiene el alumno en nuestra formación como maestros, para él quien nos hace como docentes son las experiencias vividas con nuestros estudiantes, también hace alusión a la importancia que tiene escuchar , ya que para él el que escucha está dispuesto a oír y recibir lo que no sabe;  Larrosa expresa una frase en una de sus conferencias que dice "la docencia es un lugar de experiencia si solo sí, la docencia es un lugar de vida" de acuerdo con lo anterior me identifico con el cuento El niño; este hace muestra  a dos tipos de maestros, aquellos que no dan la oportunidad a los estudiantes de expresar sus ideas, que no están dispuestos a aprender del alumno, simplemente se limita a dar una orden, y está el docente que permite que el estudiante se exprese; yo cuento con la fortuna de trabajar como docente de preescolar y este trabajo me permite aprender cada día más de los niños, porque son estos como dice Larrosa los que le dan vida a mi profesión. Es importante que como docentes estemos siempre dispuestos a aprender y dejar expresar ideas por parte de nuestros estudiantes.

UN NIÑO.

Érase una vez un niño que acudía por primera vez a la escuela. El niño era muy pequeñito y la escuela muy grande. Pero cuando el pequeño descubrió que podía ir a su clase con sólo entrar por la puerta del frente, se sintió feliz.

Una mañana, estando el pequeño en la escuela, su maestra dijo: Hoy vamos a hacer un dibujo. Qué bueno- pensó el niño, a él le gustaba mucho dibujar, él podía hacer muchas cosas: leones y tigres, gallinas y vacas, trenes y botes. Sacó su caja de colores y comenzó a dibujar.

Pero la maestra dijo: - Esperen, no es hora de empezar, y ella esperó a que todos estuvieran preparados. Ahora, dijo la maestra, vamos a dibujar flores. ¡Qué bueno! - pensó el niño, - me gusta mucho dibujar flores, y empezó a dibujar preciosas flores con sus colores.

Pero la maestra dijo: - Esperen, yo les enseñaré cómo, y dibujó una flor roja con un tallo verde. El pequeño miró la flor de la maestra y después miró la suya, a él le gustaba más su flor que la de la maestra, pero no dijo nada y comenzó a dibujar una flor roja con un tallo verde igual a la de su maestra.

Otro día cuando el pequeño niño entraba a su clase, la maestra dijo: Hoy vamos a hacer algo con barro. ¡Qué bueno! pensó el niño, me gusta mucho el barro. Él podía hacer muchas cosas con el barro: serpientes y elefantes, ratones y muñecos, camiones y carros y comenzó a estirar su bola de barro.

Pero la maestra dijo: - Esperen, no es hora de comenzar y luego esperó a que todos estuvieran preparados. Ahora, dijo la maestra, vamos a dibujar un plato. ¡Qué bueno! pensó el niño. A mí me gusta mucho hacer platos y comenzó a construir platos de distintas formas y tamaños.

Pero la maestra dijo: -Esperen, yo les enseñaré cómo y ella les enseñó a todos cómo hacer un profundo plato. -Aquí tienen, dijo la maestra, ahora pueden comenzar. El pequeño niño miró el plato de la maestra y después miró el suyo. A él le gustaba más su plato, pero no dijo nada y comenzó a hacer uno igual al de su maestra.

Y muy pronto el pequeño niño aprendió a esperar y mirar, a hacer cosas iguales a las de su maestra y dejó de hacer cosas que surgían de sus propias ideas.

Ocurrió que un día, su familia, se mudó a otra casa y el pequeño comenzó a ir a otra escuela. En su primer día de clase, la maestra dijo: Hoy vamos a hacer un dibujo. Qué bueno pensó el pequeño niño y esperó que la maestra le dijera qué hacer.

Pero la maestra no dijo nada, sólo caminaba dentro del salón. Cuando llegó hasta el pequeño niño ella dijo: ¿No quieres empezar tu dibujo? Sí, dijo el pequeño ¿qué vamos a hacer? No sé hasta que tú no lo hagas, dijo la maestra. ¿Y cómo lo hago? - preguntó. Como tú quieras contestó. ¿Y de cualquier color? De cualquier color dijo la maestra. Si todos hacemos el mismo dibujo y usamos los mismos colores, ¿cómo voy a saber cuál es cuál y quién lo hizo? Yo no sé, dijo el pequeño niño, y comenzó a dibujar una flor roja con el tallo verde."

Helen Buckley

Sandra Paola Becerra

 


3 comentarios:

  1. Sandra disfrute mucho leyendo tu publicación, no he tenido experiencia en el aula como profesora, sin embargo me hubiera gustado tener un maestro que me hubiera dado la oportunidad de expresar mis ideas, llegan a mí los recuerdos de solo cumplir órdenes y llenarme de conocimientos, incluso a repetir de memoria un poema,,, pero si me preguntas ahora no recuerdo ninguno y mucho menos cual era el mensaje que dejaba cada versos del poema.
    Larrosa nos cita en su texto la “Experiencia de la lectura” a Walter Benjamín donde reflexiona sobre la abundancia de estímulos y la pobreza de experiencia que caracteriza al nuestro mundo.

    Ale

    ResponderEliminar
  2. Sandra, muy interesante loq ue planteas, además.... la cita de Jorge Larrosa es precisa, lA DOCENCIA UN LUGAR DE VIDA.... eso me deja pensando cómo logramos esa transformación de nosotros mismos para que hagamos esos sitios de vida. Me parece muy interesante el texto sobre esa oca inspiración del maestro con el niño, ese coartar su imaginación... ohhh Jorge Larrosa, no habla de imaginación, hay que borrar la frontera con la realidad, quiero decir la imaginación construye la realidad... Pero, qué pasó contigo, que movilizaciones, estremecimientos lograste con este cuento, quienes eres después de leerlo.. cómo logar expresar lo que eres tú?...

    ResponderEliminar
  3. Como mencionas en tu texto, existen profesores que aprenden de los estudiantes y abren sus conocimientos a la experiencias e ideas contadas por ellos. Mientras leía tu publicación, se me vino a la cabeza que esta frase mencionada tanto por ti, como por Larrosa también puede ser relacionada con el tipo de enseñanza del maestro Kanamori, en donde no solo existe una enseñanza en el sentido maestro - estudiante, sino también existe una enseñanza de estudiante - maestro y estudiante - estudiante. Así pues, veo una estrecha relación entre el texto de Jorge Larrosa "Una invitación a la escritura", en donde nos alienta a escribir sin miedos, sin tapujos y pensar mas allá, escribir por así lo queremos y sin temor a sentirnos juzgados por los demás al hacerlo.
    Sandra, gracias por compartir nosotros tu punto de vista y ese pequeño cuento, nunca lo había leído, pero debo mencionar que me gusto y me pareció una forma diferente de ver las falencias y errores que algunos maestros aun siguen cometiendo.

    ResponderEliminar